Retratos

A partir de 1900 Hermen Anglada, coincidiendo con el inicio del apogeo de su carrera artística internacional, empezó a recibir algunos encargos de retratos de parisinas de clase acomodada, que irían seguidos de retratos de aristócratas, condesas, duquesas e incluso de actrices de renombre internacional, que realizaría más adelante una vez establecido en Mallorca. En todos ellos, Anglada remarcó la exclusividad y la distinción de las retratadas a través de sus indumentarias, gestos y puertos, siempre a partir de una sensualidad y una estilización de la figura femenina.

Retrato de Sonia de Klamery (echada)

Hermen Anglada-Camarasa
c. 1913
Óleo sobre lienzo
180 x 200 cm
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía

 

Se trata de una de las obras más significativas de Anglada-Camarasa, así como del retrato más brillante de toda su producción. Es un retrato de la condesa de Pradère Sonia de Klamery, de quien se conoce poco, excepto que era polaca, aristócrata y rubia. En la revista Semblanzas femeninas, el mismo Anglada aseguraba que era «bella, mujer distinguidísima, joven e inteligente, y le gusta mucho como pinto». Anglada la retrató en dos ocasiones, estirada y de pie. En esta versión la modelo aparece recostada y haciendo gala de una sensual elegancia con el mantón de Manila que recubre su cuerpo, una pieza que las aristócratas internacionales adoptaron del mundo popular para ponerla de moda entre las élites. Viste a la vez unas medias de seda y unos zapatos de tacón, dejando al descubierto el escote y los brazos, de un blanco nacarado. La figura se encuentra sensualmente estirada encima de una rama, como si de una pantera o una serpiente se tratara, con la mirada atenta al espectador y los labios pintados de rojo, en un ambiente paradisíaco, nocturno y poblado de aves exóticas y plantas selváticas. La obra parece ser premonitoria y revelar el fin de una época, la del modernismo decadentismo, así como la de un artista lírico, sensual y orientalista, que en 1914 dejará París por el estallido de la Gran Guerra.

 

El sueño

Henri Rousseau
1910
The Museum of Modern Art, Nueva York
Foto: Wikimedia Commons

Moda, elegancia y
posición social

De igual manera que en los cuadros de cortesanas, en los retratos de encargo Anglada prestó una gran atención a las indumentarias de las mujeres, como símbolo de elegancia y de pertenencia a una élite social. Tal es el caso de Retrato de Magda Jocelyn, que testimonia el gusto por los modelos de inspiración clásica en la época. Hacia 1907 y desde Venecia, Marià Fortuny hijo creó el vestido Delfos, una túnica-columna de corte simple y seda plisada de imitación griega, que enseguida complació a las aristócratas, que lo adquirieron para ser retratadas. Magda Jocelyn aparece como una monumental diosa hierática con un vestido plisado que recuerda este modelo, a la vez que adopta una actitud, un porte elegante y unos gestos delicados como sinónimo de distinción.

Retrato de Magda Jocelyn

Hermen Anglada-Camarasa
c. 1904
Óleo sobre lienzo
217 x 114 cm
Museu Nacional d’Art de Catalunya, donación de Beatriz Huelin, viuda del artista, 1969. Foto: Museu Nacional d’Art de Catalunya, Barcelona

 

Autor desconocido. La señora Condé Nast luciendo uno de los vestidos diseñados por el famoso Mariano Fortuny, inicios del siglo xx. Foto: Wikimedia Commons.

Las tediosas
eróticas

Alrededor de 1910 Anglada introdujo el modelo iconográfico de la Venus estirada y de la elegante postrada en un diván en los retratos. El sofá, espacio asociado a la feminidad y a la evasión, se convertía en el lugar de reposo y, al mismo tiempo, de sexualidad activa de estas mujeres animales, entendida como masturbación femenina. En estas mujeres Anglada remarcó el erotismo a partir de indumentarias que revelan la silueta curvilínea del cuerpo femenino, así como de actitudes y miradas directas y felinas que, de igual manera que las cortesanas parisinas, muestran su ofrecimiento al espectador. Con los años, el sofá acabó convirtiéndose en una rama de árbol donde se acomoda la figura y donde se enfatizan cierto primitivismo y una voluntad de retorno a las sociedades preindustriales.

La gata rosa

Hermen Anglada-Camarasa
1908-1910
Óleo sobre lienzo
103,70 x 190,30 cm
Colección particular. Foto: © Christie’s Images / Bridgeman Images

En la actualidad observamos La gata rosa en su estadio final; no obstante, en una primera versión, la obra era un retrato de Georgette Leroy, alumna de Anglada en París y esposa de Alberto López Buchardo. Según la retratada, el artista había realizado la obra con el deseo de mostrar a sus discípulos de París que podía hacer una obra alejada del colorismo vibrante que hasta entonces se había visto en su producción. Después de su exposición en Buenos Aires en 1916, el cuadro volvió al estudio del pintor, el cual sustituyó el rostro de Georgette por uno anónimo, probablemente para darle a la obra un aspecto más próximo a la Belle Époque. En el año 2006 La gata rosa, una de las más apreciadas por el artista, alcanzó el récord de ser la obra de arte vendida más cara en subasta pública en España, alcanzando, a través de la casa Christie’s, los 3 millones de euros.

Autor desconocido. Fotografía del primer estado de La gata rosa, entre 1908 y 1911. Archivo familia Anglada-Camarasa, Port de Pollença.

Retrato de Adelina del Carril de Güiraldes

Hermen Anglada-Camarasa
c. 1920-1922
Óleo sobre lienzo
185,5 x 201 cm
Colección Anglada Camarasa. Fundación «la Caixa»

La obra es un retrato de la esposa del escritor argentino Ricardo Güiraldes, gran amigo de Anglada-Camarasa. Realizado a inicios de la década de 1920, el cuadro, propiedad de la retratada, permaneció siempre en el taller del pintor. A pesar de concebirlo como un retrato, el pintor concedió el mismo protagonismo tanto a la figura como al paisaje mediterráneo que la rodea. Desde 1914 el artista había establecido la residencia en Mallorca; fue entonces cuando su pintura abandonó la luz nocturna para acogerse a la diurna, arrinconando las representaciones de mujeres para capturar el esplendor virginal del paisaje balear.

 

Autor desconocido. Fotografía de Adelina del Carril de Güiraldes, c. 1920. Archivo familia Anglada-Camarasa, Port de Pollença.

Hermen Anglada. Fotografía de un pino de Formentor, c. 1920. Archivo familia Anglada-Camarasa, Port de Pollença.

31.-anglada-a-mallorca

Autor desconocido. Anglada-Camarasa retratado en la bahía de Port de Pollença, Mallorca, 1922.
Museo Gauchesco Ricardo Güiraldes, San Antonio de Areco, Argentina.

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