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El Museo de Arte de Girona se fundó en 1976 como suma de dos remarcables colecciones. Tiene su sede en el antiguo Palacio episcopal, uno de los edificios más nobles y espectaculares de Girona. El Museo de Arte también gestiona el conjunto patrimonial del Antiguo Hospital de Santa Caterina, que alberga una de las farmacias hospitalarias mejor conservadas de Europa.

Fotografia antiga museu provincial

¿Sabías que...?

El grupo de las diversas colecciones fundacionales, así como el crecimiento de los últimos años, hace que el Museu d’Art cuente hoy con 13.753 obras catalogadas, que lo convierten en uno de los fondos más numerosos y ricos de Cataluña.

La fundación del Museo de Arte tiene lugar en 1976, cuando la Diputación de Girona firma un convenio con el Obispado de Girona, y se aglutinan en un solo conjunto las colecciones del Museo Provincial de Antigüedades y Bellas Artes, y las del Museo Diocesano de Girona.

El Museo Provincial de Antigüedades y Bellas Artes se creó en 1845 para salvaguardar las obras de interés artístico y arqueológico, así como los restos arquitectónicos de los edificios secularizados a raíz de las desamortizaciones. Fue inaugurado en 1870 dentro del monasterio de Sant Pere de Galligants, que hoy acoge la sede del Museo de Arqueología de Cataluña en Girona.

Por su parte, el Museo Diocesano se creó casi un siglo más tarde, en 1942, bajo la tutela del obispo Josep Cartañà. Los fondos principales eran unas colecciones de arte y arqueología reunidas por el canónigo Ramon Font y por mosén Pere Valls, que ya desde 1929 se exponían en el Salón del Trono del Palacio Episcopal.

En 1992 el Departamento de Cultura de la Generalidad de Cataluña asume las tareas de gestión del Museo de Arte que hasta entonces había asumido la Diputación de Girona. En 2009 el propio Departamento cede un espacio a la calle Ciutadans que será la futura sede de los Amigos del Museo de Arte.

En 2010 el MNAC da en depósito el cuadro El gran día de Girona (propiedad del MNAC), que se instala permanentemente en el Auditorio Josep Irla del Antiguo Hospital de Santa Caterina. Tres años después se reabre al público la antigua farmacia, bajo la gestión del Museo de Arte.

En 2014, el Museo se incorpora de forma efectiva a la Agencia Catalana del Patrimonio Cultural.

El Palacio Episcopal es la sede del Museo de Arte y uno de los edificios más nobles y espectaculares de Girona, por haber sido la sede de la diócesis y la residencia del obispo y su curia, además de ejercer de prisión.

Sala interior del Palau Episcopal

¿Sabías que...?

El Tribunal Eclesiástico tuvo su sede en el edificio. Los clérigos condenados por pecados y delitos diversos estaban recluidos en la cárcel, que todavía existe. La cárcel era un espacio acogedor en comparación con otras cárceles de la época. No se trata de una «mazmorra» oscura y húmeda, casi subterránea, sino que estaba ubicada en el cuarto piso de la torre principal, y ofrecía a los condenados amplias vistas sobre la ciudad. También consta la existencia de una chimenea para el calor de los reclusos.

Ésta es su historia, en forma de breve cronología:

El Año 988 está la primera referencia decumental, cuando el obispo Gotmar compra al conde Borrell una casa que afrontaba con el palacio, del que no quedan restos identificables.

A partir del espiscopado de Guillermo de Peratallada (1161 – 1168) se construye un nuevo palacio. Después, a lo largo de los siglos XIV y XV, el conjunto toma la forma de un auténtico castillo o palacio fortificado, construyendo algunos espacios emblemáticos, que hoy forman parte de las oficinas y salas de exposición permanente del Museo. De este período destacan las galerías con arcos de medio punto, las ventanas coronellas, las dos torres y el Salón del Trono.

En el siglo XVI se producen distintas ampliaciones de aire renacentista. La iniciativa de algunos obispos ilustres hace que se sobrealcen edificios ya existentes y que se abran numerosas ventanas de gran anchura y altura, donde están representadas la heráldica de los promotores. Al mismo tiempo que cada vez se asemeja más a un palacio, el interior toma un carácter marcadamente residencial.

En el siglo XVII los esfuerzos se concentran en construir el sector que da a la Plaza Lledoners. Durante los asedios napoleónicos (1808 – 1809) el Palacio es dañado en serio. Tras el conflicto, se restaura y se amplía hasta la dimensión actual.

Al estallar la Guerra Civil (1936), el obispo abandona el edificio y se piensa en convertirlo en un Museo del Pueblo. Tras la victoria de los rebeldes (1939), recupera la función original de Palacio Episcopal.

En 1973 deja de ser la residencia habitual del obispo, ya que éste renuncia a ocuparlo y se traslada a una vivienda particular de alquiler. Entre 1979 y 1991 se realiza una primera fase de acondicionamiento y remodelación y la primera instalación del Museo de Arte, con el nombre actual.

Los orígenes del edificio conservado, del siglo XVII, deben buscarse a inicios del siglo XIII, cuando por iniciativa popular se fundó el hospital de pobres más importante de la ciudad, cerca de la actual, pero más alejado del centro de Girona.

Sala Antic Hospital Santa Caterina

Adosada al hospital se construyó la capilla de Santa Caterina, que desde muy antiguo permaneció asociada al llamado hasta entonces «hospital Nuevo», y le da nombre. Las numerosas donaciones propiciaron la ampliación y embellecimiento del conjunto a lo largo de los siglos XIV y XV. En 1571 fue nombrado hospital real por Felipe II.

En 1654 se decidió la demolición del hospital primigenio y se trasladó a un mayor emplazamiento. En 1666 se colocó la primera piedra del nuevo edificio, que con el tiempo se convertiría en la actual. El nuevo complejo contaba con espacios más grandes y variados, y una farmacia de nueva planta. En 1765 se construyó la casa de la Misericordia y en 1785 se anexó la Casa de Convalecencia.

La farmacia está considerada como uno de los conjuntos más notables del s. XVII y XVIII, junto a la farmacia de Llívia. A diferencia de ésta, que daba servicio a toda la población, la de Santa Caterina era una farmacia hospitalaria. Se encuentra ubicada en la planta baja del edificio, con acceso directo desde el patio interior. La estancia, rectangular, está cubierta por una bóveda de arista decorada con pinturas alegóricas del s. XIX que a su vez cubren otras pinturas murales anteriores, de época barroca.

Del mobiliario conservado destaca un cordialero (un tipo de armario) empotrado en el conjunto de estanterías, donde se guardaban los medicamentos más preciados. La farmacia guarda una colección de más de 300 botes de cerámica blanca vitrificada (sobre todo datados entre los siglos XVII y XVIII), además de varios morteros, frascos de vidrio soplado y recipientes de madera, entre otros. Destaca también la biblioteca, que reúne numerosos tratados relacionados con la medicina desde la época medieval hasta mediados del siglo XX.