Algunos de estos artistas son Perris de Fontaines o Joan de Borgonya, autores del retablo de Sant Feliu de Girona, iniciado en 1504 y finalizado en 1520.
Las estampas y grabados contribuyeron a difundir nuevos modelos de representación que pronto se reflejaron en la pintura catalana. Bajo su influencia se desarrolla la obra de Pere Mates, pintor gerundense y uno de los más prolíficos de su tiempo, del cual el Museo conserva el conjunto más importante del autor en Cataluña.