La exposición fue una oportunidad para descubrir la figura, la obra y el estilo de este destacado paisajista de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, así como sus lazos con el territorio gerundense, y especialmente con Girona, la ciudad donde residió un corto período de tiempo. De esa estancia son testigo algunas obras en especial, pero también buena parte de las atmósferas de sus paisajes y marinas, que le valieron en vida el reconocimiento y la popularidad de críticos y coleccionistas. En la muestra, el m de A expuso las obras procedentes de los Fondos de la Diputación de Girona y del Obispado de Girona.