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El Palacio Episcopal de Girona

Vista aèria del Palau Episcopal

Mil años de historia

El Palacio Episcopal de Girona es uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad, tanto por su grandiosidad como por su rica historia, que se extiende a lo largo de más de mil años. Hoy en día alberga el Museu d’Art de Girona y se alza imponente junto a la catedral de Santa María, dominando la ciudad que se ha ido expandiendo a sus pies.

La primera referencia documental del Palacio data del año 988, cuando el obispo Gotmar adquirió una casa al conde Borrell, cercana al palacio original, del que no se conservan restos identificables. A partir del episcopado de Guillem de Peratallada (1161-1168), el edificio comenzó a adoptar la forma de un castillo o palacio fortificado, con galerías, ventanas con arco, dos torres y el Salón del Trono. También se construyeron espacios emblemáticos que, actualmente, forman parte de las oficinas y de las salas de exposición permanente del Museo.

En el siglo XVI, el Palacio experimentó diversas ampliaciones de estilo renacentista. Se abrieron grandes ventanas que exhibían las heráldicas de los obispos promotores, mientras que el interior adquiría un carácter más residencial. En el siglo XVII, los esfuerzos se centraron en construir el sector que da a la Plaza Lledoners. Tras los daños sufridos durante los asedios napoleónicos (1808-1809), el Palacio fue restaurado y ampliado hasta alcanzar su dimensión actual.

Durante la Guerra Civil (1936), el obispo abandonó el edificio y se planteó la creación de un Museo del Pueblo. Tras la victoria franquista (1939), el Palacio recuperó su función episcopal.

Además de su arquitectura y su función como residencia episcopal, el Palacio tuvo un papel relevante en la vida política y social de Girona. Fue sede del Tribunal Eclesiástico y aún conserva una antigua prisión. A diferencia de otras prisiones de la época, este era un espacio acogedor que contaba con amplias vistas de la ciudad. Algunos religiosos condenados dejaron inscripciones en las paredes, como una que relata un reclusión de 91 días por un “accidente fatal”: ” no por el quoniam estuvi aquí / aunque muje fue causa tal / sí solo por accidente fatal / sí porqué 91 días viví ahí”.

El Palacio también recibió estancias reales a lo largo de la historia. En el siglo XIV, Pere el Ceremoniós mandó construir un puente de madera que comunicara su estancia en el Palacio con el Huerto. En el siglo XV, Fernando el Católico visitó el edificio, y en el siglo XVI se colocó el escudo de Carlos V en el Salón del Trono en recuerdo de su estancia.

Hoy, el Palacio Episcopal sigue siendo un elemento central de Girona. Con una historia que se remonta a la Edad Media, ha dejado una profunda huella en la arquitectura y la vida de la ciudad. El Museu d’Art de Girona, que ocupa este singular edificio, ofrece una visión privilegiada del pasado de un palacio monumental que ha sido testigo de siglos de historia.

¿Sabías que...?

El Tribunal Eclesiástico tuvo su sede en el edificio. Los clérigos condenados por pecados y delitos diversos eran recluidos en la prisión, que aún existe. Era un espacio acogedor en comparación con otras prisiones de la época. No se trata de una “mazmorra” oscura y húmeda, casi subterránea, sino que estaba ubicada en el cuarto piso de la torre principal y ofrecía a los condenados amplias vistas sobre la ciudad. También consta la existencia de una chimenea para calentar a los reclusos.

Retaule

El Museu d'Art de Girona

El Museu d’Art de Girona conserva y expone la colección de arte más importante del Obispado y de la provincia de Girona. Situado en el majestuoso Palacio Episcopal, junto a la catedral, ofrece un recorrido único por la historia del arte catalán, desde el período románico hasta las expresiones artísticas del siglo XX.

Entrada

El Antiguo Hospital de Santa Caterina

El Museo gestiona los espacios patrimoniales del Antiguo Hospital de Santa Caterina, actual sede de la Generalitat de Cataluña en Girona. El edificio, de época barroca, alberga la farmacia hospitalaria de los siglos XVII-XVIII, la antigua capilla donde se expone el cuadro El gran dia de Girona (1864-65), de Ramon Martí Alsina, el patio de las magnolias y el vestíbulo con arrambadores del siglo XVII.